Las 20 de las mejores campañas de social media de toda la historia

Encabeza la lista “El proyecto de la Bruja de Blair”. Se considera la mejor campaña de la historia los medios de comunicación social y uno de los esfuerzos de marketing viral de primera linea. El marketing detrás de esta película de terror fue capaz de generarun ruido  grande para una película con un presupuesto pequeñito mediante el uso de sitios Web y tableros de mensajes para avivar el interés en los meses de película antes de su estreno en el verano de 1999.

Dirigido y escrito por Daniel Myrick y Eduardo Sánchez, el filme generó gran expectativa en la audiencia al construir el rumor de ser un documental que contaba una historia basada en hechos reales, sobre una leyenda de las muertes misteriosas de niños en el pueblo de Burkittsville, Maryland. Para apoyar esta historia, además, se diseñaron clippings falsos de periódicos sobre la desaparición de los personajes principales de la película y se publicaron fotos -aparentemente tomadas por la policía- del coche desaparecido de los autores del video grabado.

El segundo puesto lo ocupa “Will it blend?”, la famosa campaña de la batidora Blendtec. Sus vídeos en los que se “baten” todo tipo de productos, incluido el iPad, siguen causando furor en YouTube.

Su canal en Youtube ha alcanzado hasta los  372438 suscriptores.

El tercer puesto no podía ser para otro que para Isahia Maustafa y su “The man your man could smell like”. La campaña de Old Spice no sólo triunfó en la última edición del festival de Cannes Lions, sino que además se convirtió en el fenómeno viral del verano.

En un primer momento Old Spice montó un gracioso y original spot publicitario – al que le siguieron otros en la misma línea – que emitieron por la televisión el cual recogió muy buenas críticas y gustó mucho. Al poco tiempo todos los comerciales de la campaña terminaron en YouTube y rápidamente empezaron a recibir millones de visitas. Finalmente, y aquí es donde empieza lo verdaderamente interesante, los responsables de la campaña decidieron que, visto el éxito de los comerciales subidos a YouTube, tenían que desarrollarla como fuera en este medio. ¿Y qué hicieron? Pues crear un canal en YouTube y empezar a subir más vídeos en los que el protagonista del spot – Isaiah Mustafa – contestaba a las preguntas que toda clase de personas le hacían vía diferentes redes sociales, todo sin perder el humor en ningún momento ni la buena realización y apoyando la nueva estrategia desde diferentes frentes (por ejemplo utilizando los promoted trends de Twitter).

En el ranking también se han hecho con un puesto el pollo de Burger King en el número 4. Con la ayuda de una persona en un traje de pollo, el pollo llamado “serviles”, Burger King y la agencia Crispin, Porter + Bogusky campaña fue creada en 2004 para promover la cadena TenderCrisp Sandwich. Según la agencia de publicidad, el sitio Web, donde un participante todavía puede escribir comandos como “moonwalk” y “hacer un sándwich” y ver que el pollo obedece la orden, recibió 15 millones de visitas en los primeros cinco días.

En el puesto número 5 tenemos la campaña de Pepsi Refresh. El proyecto “Pepsi Refresh Project” apostó por la activa participación de sus clientes, y renunció a la publicidad en eventos como el SuperBowl, en spots televisivos, entre otros. Sus acciones alcanzaron lo que cualquier campaña en redes sociales anhela, millones de fans y seguidores. Sin embargo, las cifras en ventas mostraron números muy bajos, postrando a la bebida en el tercer lugar – un escalón menor al habitual- de las gaseosas más vendidas en el mundo.

Siguiendo con nuestro ranking las escaleras musicales de “The Fun Theory” ocupan el puesto número 6. Esta campaña  fue un experimento social para ver  el comportamiento de los consumidores. Esto incluyó la transformación de una escalera en el metro para tener un funcionamiento de piano, lo que resultó en el 66% más de personas que practican los pasos en lugar de escaleras mecánicas . Creada por DDB de Estocolmo, la campaña de 2010 fue galardonado con un León de Cyber Grand Prix en el Cannes Lions International Advertising Festival.

Continuando en el número 7 se encuentra la campaña de OfficeMax: “Elf Yourself”, seguida por la campaña de los bebés patinadores de Evian de la que ya traté en post anteriores en este blog, en el número 9 se encuentra el showroom de IKEA en Facebook que os muetro a continuación.

En el número 10 del ránking está la campaña de Hotmail de SMN, el Whooper Sacrifice en el número 11, Bullseye Gives en el número 12, Vitaminwater, Smirnoff: Tea Par-tay, The Dark Knight: Why So Serious?, Quick Silver: Dinamite Surfing, Cadbury: Gorilla, BMW: 1 Series Grafitti Contest, Bing/Farmville y por último, en el puesto número 20 se encuentra la campaña Career Builder: Monk-e-mail

Vía | @CarlaDelgado

The parallels between the analytics of medical research and marketing research.

If It Can Save Lives, Why Can’t It Sell Salt?

In the world of analytics there are a number of artificial barriers we put in place to separate disciplines.  Biostatistics to the right, pure theoretical statistics to the left, econometrics in the back corner, Bayesians center stage, oh and marketing research can wait in the hall.  Not only are these implicit value judgments we put upon the work done in each field, they become mental walls that researchers put upon themselves.  Despite the interconnected nature of information today, we often turn only to the tried and true methods of our disciplines while ignoring the insights of our fellow researchers across the aisle.  Once we broaden our vision, we quickly notice the methods other disciplines have to offer that directly address the needs of our industry.

Two Camps of Marketing Research, Two Camps of Medical Research

For the sake of our discussion let’s say that marketing research can be separated into two camps: econometric modeling and customer modeling.  Any aggregate level models will fall under the umbrella of econometric modeling and any individual level models will fall under the umbrella of customer modeling.  Therefore econometric modeling encompasses price / promotion, media mix and forecasting, while customer modeling encompasses multivariate testing, attribution modeling and engagement scoring.

For each of these marketing research camps there is a corresponding camp in medical research.  Epidemiology, the study of the distribution and determinants of health-related issues, easily corresponds to econometric modeling. Both examine the impact of factors on groups and seek predictive information from observational data.  Clinical studies, clinical trials and other forms of patient-based research easily correspond to customer modeling.  Both examine the impact of factors on individuals and experimental designs whenever practical.

What We Can Learn From Epidemiology and Clinical Studies

Case control studies are a cornerstone of epidemiological research.  Individuals with a condition are matched to similar individuals then further analysis is used to determine the differences that exist between these groups.  This use of observational rather than randomized data bodes well for the marketing researcher.  Often, we do not have the luxury to institute large-scale tests and need to make recommendations off existing data.  When given the opportunity to create experimental designs, such as market level media tests, the matching algorithms developed for cancer studies provide excellent results when needing to determine which DMA is most like Omaha, for example.

Cohort studies follow at-risk individuals through time.  Cohort groups are created based upon their exposure to the risk factors of interest, such as smokers and non-smokers, and are then tracked over time to monitor for differences in outcomes.  Website analysts can track registered consumers, create cohorts based on a number of factors collected at time of registration and analyze the groups over time for their relative likelihood of conversion/upgrade.

Case-series studies follow individuals over time and use Poisson regression to study the rate at which disease occurs pre and post exposure to the factor of interest.  The most common example in the medical research world is examining the side effects of vaccinations or medication.  A parallel in the marketing research world would be examining consumers’ conversion rates pre and post exposure to CRM efforts.

Survival Analysis studies the time elapsed until death for test and control groups.  This type of analysis has made major inroads into other arenas of research under the title of duration analysis.  Survival Analysis has numerous applications in marketing research ranging from CRM and loyalty programs to web site engagement analysis.

Toxicity studies determine the amount a substance that is required to cause harm to an organism.  The concept of acute toxicity could be translated into depth of discount analysis for marketing researchers.

Stopping rules are a standard practice in phase III clinical trials.  An interim analysis is performed on the data to determine whether a study should continue or come to an early end.  This methodology is notably different from the process used in MVT testing software to determine unsuccessful elements that should be dropped from a testing matrix.  In the MVT setting, elements that reach negative statistical significance are routinely dropped from the continuing test to maximize the number of observations for the remaining elements.  Stopping rules bring an end to a study both in the face of efficacy or futility. Whether choosing a Haybittle-Peto boundary, a Pocock boundary, an O’Brien-Fleming, or some variant utilizing the power family method, your study can come to an abbreviated end once substantial evidence is gathered.  Stopping rules such as these have somewhat integrated themselves into operations research and industrial experimental design but have yet to take root in marketing research despite that fact that they are a natural fit with focus groups and new initiative testing.

Outbreak investigations use a number of steps outlined by the Center for Disease control.  Researchers study the existence of an outbreak, define who is infected, map the spread of an outbreak, hypothesize the root cause and the develop prevention systems.  Marketing researchers can utilize the same techniques used to examine the epidemic curve to measure the spread of viral marketing or social media.

As you can see from this handful of examples, there are many parallels between the analytics of medical research and marketing research.  If we take the time, we will find approaches we can borrow from disciplines such as engineering, geology, actuarial science, sociology, etc. By becoming aware of the methods other disciplines utilize, we are provided a number of tools to solve the Next Question.

Via | Three minds by Jonathan Prantner,  Director of Advanced Analytics at Organic

La importancia del Community Manager: Caso ChryslerAutos

Este apunte en Twitter logró que su autor fuera despedido ese mismo día (parece que el hombre estaba cabreado al llegar a la oficina después de pelearse con el tráfico de la ciudad). Es el peligro de dejar tu presencia en redes sociales en manos de un “community manager” externo que resulta ser un becario, contratado por una agencia online, subcontratada una agencia generalista, que depende del brand manager junior (ese que sabe de internet). Cualquier conexión entre lo que esta persona cuente y lo que de verdad piensa la marca (si es que piensa algo) es pura coincidencia.

El caso de Chrysler es particularmente irónico, porque la campaña actual de la marca se centra en potenciar la imagen de Detroit.

Vía | Blog Bajo la línea

20 ejemplos de sobres exitosos

A U.S. postage meter marking made with a Pitne...

Image via Wikipedia

El sobre es más importante de lo que parece. Dejarlo para el final y hacerlo con prisas no es una buena idea. Bill Jayme, considerado el mejor redactor de mailings de la historia, solía dedicar la mitad del tiempo de una campaña a esta humilde pieza.
Unos pocos números refuerzan esta idea: imaginemos que el 5% de los clientes que abren tus mailings acaban comprando. Por una regla de tres, si consigues dar con un sobre que se abra el doble de veces tu respuesta podría pasar a ser del 5% al 10% de forma automática.

Para que tengas ideas para el diseño de tu próximo sobre lo mejor es tener unas cuantas referencias. Dicho y hecho. A continuación tienes 20 casos reales con altos índices de apertura:
Ejemplo 1. Empresa de venta a distancia de comida preparada. A través de la ventana del direccionado se ve lo que parece ser un cheque de 28 dólares cuyo titular es el destinatario.

Este sobre es una variante del clásico “Contiene Cheque”. Cuando un mailing te está diciendo que lleva dinero es difícil no abrirlo. Pero al mismo tiempo hay que tener en cuenta que va a pasar por otras manos antes de llegar a las del cliente y si el sobre es demasiado atractivo podría no llegar a quien tiene que llegar.
Ejemplo 2. Empresa de cosméticos. Buzoneo de muestras gratuitas. Tras haber utilizado un envío que permitía ver las muestras gratuitas decidieron cambiarlo por un envío blanco opaco para evitar que uno de los vecinos se apropiase siempre de las muestras del resto de vecinos. Con este cambio el envío parece algo “privado”.
Ejemplo 3. Club de libros. Sobre blanco con una frase manuscrita: “Por favor, no se lo digas a tus amigos”.
Para conseguir estar en la pila de los sobres que se abren puedes simular un aspecto personal: sin ventanas, sobre blanco con la dirección y algún mensaje escritos a mano. Pero atención, como ocurría en el caso anterior, si el aspecto exterior entra en contradicción con el contenido, puede que no funcione.
Ejemplo 4. Promoción tarjeta de crédito. En grandes letras de 5 cm. de alto se lee: “Te regalamos 25 euros”.
Ejemplo 5. Promoción tarjeta de crédito. En grandes letras “Oro”. Al lado la imagen de una tarjeta VISA Oro y debajo “Sin cuota anual de por vida”.
Ejemplo 6. Oferta de un banco. Sobre naranja con “10% TAE” en grande.
Estos tres ejemplos financieros no están aquí por su creatividad sino porque como los he recibido varias veces en un mismo año he deducido que funcionan.
Los tres resumen la oferta en pocas palabras. Siguen un principio de marketing directo que dice que si la oferta es fuerte debes anunciarla en el sobre. De esta manera te aseguras que no pasará desapercibida. Pero tiene un inconveniente: si hablas de 10% TAE o de VISA Oro ya estás develándolo casi todo. Sólo abrirán el sobre los que están preocupados con la rentabilidad de sus cuentas bancarias o con los costes de la tarjeta.
Es decir, puede haber gente que no tiene estas preocupaciones en mente pero que, convenientemente recordadas, pueden ser más receptivos. Quizás sería mejor algo más general del tipo: “Deja de perder 500 euros al año” o algo como el siguiente ejemplo:
Ejemplo 7. Otra oferta del mismo banco. “No le importe tirar este sobre, no es más que dinero”.
O como el siguiente ejemplo que no habla del producto que vende sino del beneficio que obtiene un ejecutivo estresado que no tiene tiempo para estar al día:
Ejemplo 8. Editorial. “De los mejores libros de empresa del año 2004, ¿cuántos ha leído? Ahora puede leerlos todos en sólo 15 minutos cada uno. ¿Cómo? Mire dentro…”
¿No te despierta la curiosidad?
Según un estudio realizado por Pitney Bowes en Estados Unidos, la utilización del nombre del cliente, incluso estando mal escrito, es el factor que más influencia tiene en la apertura de un sobre. Si además apelamos al ego como en el siguiente ejemplo:
Ejemplo 9. Revista de marketing. El sobre tiene una ilustración de varias personas asistiendo a una reunión de empresa donde uno dice: “Necesitamos alguien con visión, creatividad y grandes instintos de marketing. Alguien como (aquí tu nombre personalizado)”.
Ejemplo 10. Sobre metalizado dorado. Casi escondido en un esquina se lee “Válido para mayores de 18 años” (!). ¿Lo prohibido atrae, no?
Ejemplo 11. Envío de un catálogo de moda. En un sobre de papel kraft marrón un sello rojo dice: “No doblar. Contiene fotos”. Admitámoslo, somo unos cotillas, ¡queremos ver esas fotos!
Ejemplo 12. Sobre de una revista sobre psicología. “¿Cierras la puerta del baño incluso cuando eres el único en casa?” A partir de aquí respondes mentalmente y miras dentro qué quiere decir esto.
Ejemplo 13. Sobre de una ONG: “¿Cambiarías a tu hija por un televisor?” Como no sabes que contestar, de nuevo buscas explicaciones dentro, se trata de…
Ejemplo 14. Otro de una ONG. Al lado de la imagen de una anciana con mirada triste, el siguiente texto: “Pobre… Olvidada… Sola…. Feliz Navidad, Elsa”.
Estos cinco ejemplos no funcionan simplemente porque generan curiosidad. Los cinco preparan al lector para lo que se va a encontrar en el interior. Son algo más que un simple truco.
Aparte de los recursos psicológicos empleados en los casos anteriores podemos utilizar elementos implicadores. Así, hay sobres que tienen una etiqueta dorada que tienes que pegar en la tarjeta de respuesta, sobres con un post-it enganchado o un pequeño sobre que debes abrir antes que el principal, al cual está pegado.
Estos elementos que implican al lector consiguen unos segundos más de atención, y por lo tanto, pueden conseguir unos puntos más de tasa de respuesta. Como el siguiente ejemplo:
Ejemplo 15. Empresa de telefonía móvil. A través de una ventana se ven las burbujas de un plástico de embalaje. Debajo el texto: “Explota tus puntos”. Lo de hacer explotar las burbujitas es tan adictivo como comer pipas.
El oso polar es blanco porque busca pasar desapercibido.
Pero, ¿un sobre tiene que pasar desapercibido? Si te fijas en los mailings que recibes, y yo lo he hecho durante meses, podrás ver que entorno al 79% son blancos.

Si prefieres que el tuyo destaque y sea el que llame la atención sólo tienes que añadir color: un sobre amarillo, uno a topos rojos, uno verde fosforito, uno metalizado, otro de papel vegetal traslúcido…

Sin embargo, hay una excepción importante:
Ejemplo 16. Empresa de venta a distancia. Sobre totalmente blanco. Ni logos, ni remites. Sólo lo imprescindible, el franqueo y la dirección del cliente.
La ausencia de elementos para decidir impide colocarlo en el montón de los importantes o en el de los prescindibles. Sólo hay una forma de salir de dudas: abrirlo. De hecho, en la agencia nos hemos encontrado más de un caso donde un sobre creativo perdía ante un sobre totalmente blanco.
Sin embargo, los mejores sobres de la historia del marketing directo nunca fueron blancos.
Siempre incluían algo que contribuía a mejorar la respuesta global. Como en los siguientes ejemplos:
Ejemplo 17. Mailing de entidad financiera. Sobre blanco americano con un extraño bulto. Al abrirlo encuentras un bolígrafo.
Ejemplo 18. Sobre de empresa que venda por catálogo. El sobre es extrañamente rígido, y tiene un grosor superior al normal. Sólo abriéndolo descubres que contiene una placa de cartón.
Los sobres más raros de ver son los que utilizan la tercera dimensión. Y no me refiero a las cajas, que tienen la apertura garantizada en el 100% de los casos.
Me refiero más bien a los sobres que incluyen en su interior una moneda, un botón, una piruleta o cualquier otra cosa que estimule el sentido del tacto del cliente: al tocar un sobre que no es completamente plano se genera tanta curiosidad o más que con una frase inteligente.
Hasta aquí hemos tocado todas todas las variables de un sobre: color, frases, ventanas, 2 ó 3 dimensiones… pero nos queda una:
Ejemplo 19. Envío de una marca de tabaco. La forma del sobre es un trapecio, casi un rombo, y de un tamaño superior al normal.
Ejemplo 20. Empresa privada distribuidora de correspondencia. El sobre tiene una forma redondeada de casi dos palmos de diámetro con un troquel de pétalos.
Estos dos últimos sobres se saltan la aparente pero inesistente ley de que todos los sobres deben ser rectangulares.
De la misma manera, nadie ha prohibido utilizar el dorso del sobre y sin embargo la inmensa mayoría lo tienen sin explotar.

También puedes colocar el direccionado al dorso, con el franqueo y la solapa, para así reservar toda la cara del sobre al mensaje, ganando en claridad y espacio.
O incluir más de una ventana, además de la del direccionado.
Por último, te queda cambiar el tamaño: optar por uno muy pequeño… o por un tamaño extra-grande. La única limitación… ¡que entre en el buzón!

Vía | Blog AMDIA por Gorka Garmendia