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Soy Community Manager desde antes de que se empezara a buscar el término en Google en este país. De hecho, ni la empresa que me contrató en su momento, ni yo, sabíamos muy bien qué requeriría un puesto así. Hoy, 3 años más tarde, y con un cierto bagaje en esta posición, tengo una cosa muy clara: nos hemos vuelto completamente locos.
Llevo tiempo observando barbaridades varias acerca de esta posición (que no profesión) que mola, está de moda y es la profesión del futuro, tales como “hazte dj, surfero o Community Manager con Fanta”, “Sí hay burbuja: se llama Community Manager”, o la apoteósica oferta de Groupon para convertirse en CM por 89€. Adjunto imagen porque no tiene desperdicio.
Analicemos esta frase extraída del último punto que menciono:
“Dominas el Facebook (nótese ese punto choni), te mueves como pez en el agua en Twitter, y estás a la última en tecnología e internet. Y como muchos, estás en paro. No lo sabes, pero tienes madera de CM”. Ah, ¿si?.
Si tienes madera de CM, por favor responde con sinceridad a estas preguntas:
Sólo si has respondido SI a todas las preguntas, (o entiendes que debes responder SI a todas), estás preparado para ser un CM. Necesitas conocer todo lo anterior para ser capaz de tomar las decisiones que un CM debe tomar.
Dominar “el” Facebook, Twitter, Linkedin y muchísimas herramientas que existen, no es más que saber lo que es el embrague, el volante y los frenos, pero eso no garantiza que no vayas a salirte en la primera curva si desconoces cómo responde el coche.
Dejemos ya de crear gente sólo experta en herramientas, e ignorantes del negocio. Mentalicemos a todos los que se quieran convertir en CM que el chollo de saber montar un perfil en cada red dejará de servir. Que no medir el impacto sobre KPIs de negocio se acaba. Que tienen que saber justificar cada día su trabajo, y comprender lo que implica su función.
Ser CM no es más que otro puesto normal, dentro de un dpto. de marketing o comunicación. Igual que el dtor de medios de toda la vida, o el online marketing manager, o el CRM manager o tantos otros puestos que reportan a un director de marketing o de comunicación. No somos “los guays” que hemos venido a solucionar los problemas de las empresas porque sabemos dialogar con el usuario, manejamos complejas herramientas de monitorización de conversaciones y llevamos el trabajo en nuestros móviles. Somos un eslabón más, quizás los que más humildad, sentido común y profesionalidad debemos mostrar ante tanto boom.
No deja de sorprenderme la enorme proliferación de cursos que bajo este nombre de moda, surgen mes tras mes. ¿Estamos de saldo? No nos engañemos, yo doy clase en alguno de estos cursos (de algo sirve haber sido de las primeras), y a mis alumnos intento transmitirles la importancia de esa visión global y conocimientos del negocio y del marketing. Como dijo Peter Shackman en un post de obligada lectura “social media is not cool, making money is cool”. Todavía está por ser el primer curso que ante esta sencilla pregunta: “¿con qué objetivo entramos en redes sociales?” alguno me haya dicho “para ganar dinero”. Ni uno, de unos cuantos que llevo ya. Sorprendente, ¿verdad?.
Por tanto, todos aquellos que nos dedicamos profesionalmente a esto, comencemos a darle seriedad a este puesto. Bajemos los humos a predicadores a los que no avalan resultados. Exigid resultados a aquellos que os formen, o sinceridad si nos los ha habido. Comprendamos que es un camino nuevo y que muchos estamos probando todos los días, pero no dejemos que se venda humo alrededor. Como en todas las cosas, recordemos que se requiere de esfuerzo, formación y dedicación. Y lamentablemente para muchos, los atajos no sirven.
Vía | Blog de Cristina Sancho

Facebook – Hulk : Grande, feo, poderoso, pero no muy amigable
Twitter – Spiderman: Rápido, ágil, capaz de formar rápidamente grandes redes de conexiones
LinkedIn – La Cosa: Fuerte, sólido, no muy flexible y probablemente el único más feo que Facebook
MySpace – DareDevil: Rápido, ágil, bueno en lo que hace pero bastante cegatón
SlideShare – Invisible Girl: Pequeña, se ve sumamente bien, pero no hace mucho.
WordPress – Batman: Elegante y sexy con más gadgets (widgets) que podamos contar
YouTube – Cyclops: Popular, líder del grupo pero sólo sabe hacer una cosa.
Google + – Silver Surfer: Misterioso, prometedor, pero un total desconocido.
RenRen – Wolverine: Fuerte competidor de Facebook, pero no es amigable con extranjeros
Flickr – Antorcha Humana: Muy impresionante a la vista, pero no se le extrañaría si se extingue.
Via | Arturo Goga => walyou
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RFM es uno de los métodos de segmentación de clientes más sencillos de implantar, y al mismo tiempo uno de los que mejores resultados aportan a corto plazo. Se basa en la célebre intuición de Pareto, según la cual el 20% de los clientes de una compañía generan el 80% de los ingresos. El RFM es la mejor manera de constatar hasta qué punto este paradigma es real en nuestro caso, y ubicar a cada cliente en su escalón de la pirámide de valor.
El análisis consiste en clasificar a los clientes por su valor en función de tres variables:
Recencia. Días transcurridos desde la última compra.
Frecuencia. Número de compras por período de tiempo, como promedio. Por ejemplo, número de compras mensuales.
Money. Valor de las compras totales realizadas por el cliente en el tiempo de análisis.
Para ello, construímos escalas, basadas en estas variables, dando a cada cliente un valor según el percentil en que se encuentra (percentiles = n grupos de igual tamaño, o nº de clientes). Lo más habitual es trabajar con 5 valores (quintiles), aunque no es raro el uso de 10 valores (deciles), sobre todo en venta directa y online.
Por ejemplo, un cliente que estuviera entre el 20% de los que más recientemente han comprado, en el 2º 20% por frecuencia de compra y el 4º 20% en valor total de compras, se le asignaría el segmento 124, (R)5 (F)4 (M)2 . Lo vemos en el gráfico:
El gráfico siguiente muestra cómo se distribuye la venta de una enseña de comercio minorista, en función del segmento de valor monetario M al que pertenecen los clientes. Efectivamente, refleja la distribución 20/80 (ligeramente reducida, como suele ocurrir al llevar los paradigmas a la práctica).
El análisis RFM presenta claros beneficios en la segmentación tanto estratégica como operativa de clientes en retail,
La segmentación y medición de retorno de acciones por canales directos es una de las aplicaciones más usuales de este tipo de análisis. A continuación mostramos unos ejemplos de análisis de respuesta a emails basados en RFM.
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